
elmundo.es - Madrid,Madrid,Spain
En los poco más de cuatro meses que J. M. T, de 45 años, llevaba internado en el centro penitenciario de Burgos como preso preventivo, a la espera de juicio por un delito contra la seguridad del tráfico, había conseguido superar el aislamiento de cualquier novato en la cárcel y llegó a trabar amistad con un finlandés algo menor que él recluido entre los muros de la prisión provincial para cumplir condena por un delito de robo con violencia. Poco se imaginaba que esa relación terminaría de forma violenta y, aparentemente, sin un motivo claro....
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